lunes, 22 de septiembre de 2014

España es el único país de Europa que recicla plásticos mixtos y film

España es el único país de Europa que evita que los plásticos mixtos (tales como envases de yogur, tarrinas o bandejas) y los tipo film (como las bolsas de basura) acaben su vida útil en la incineradora, según la directora general de Cicloplast, Teresa Martínez.

Martínez ha participado como ponente hoy en las I Jornadas Anarpla/Ecoembessobre el futuro del reciclado de los envases de plástico, donde ha destacado la“singularidad y diferencia” de España en sentido positivo al hacerse cargo del reciclado de estos plásticos.

“En este momento el panorama de políticas de reciclaje en Europa es muy diverso”, ha explicado Martínez, ya que “muchos países sólo recogen envases huecos y rígidos como botellas y otros sólo recolectan aquellos de los que puedan obtener algún bien económico en el mercado”.

En este aspecto, sólo España y Alemania almacenan y dan una nueva vida a envases de tipo flexible, cuyo destino final es, sobre todo, la transformación en nuevas bolsas de basura, tuberías o el llamado “símil madera” para parques o mobiliario urbano.

Al abarcar las cuatro fracciones distintas de plásticos -PEAD (botellas), PET (packs tipo detergentes), film y mixtos- “se pierde calidad de flujo y cada gramo más que queramos reciclar va a suponer un mayor esfuerzo”, ha advertido.

En 2013 se reciclaron un total de 371.000 toneladas de plásticos del hogar, lo que supone el aumento del 3,7 % respecto al año anterior; mientras que la media de plásticos del hogar reciclados por habitante y año se encuentra actualmente en 7,7 kilogramos, una cifra mayor que la media europea y sólo superada por Alemania.

Todo ello ha contribuido a superar el objetivo legal y plantear nuevas metas como el 60 % de reciclado del total de productos y la prohibición de vertederos para materiales reciclables, ambas medidas propuestas para 2050.

El problema que se plantea ante estos retos es “la situación de los precios de mercado, y que siga mereciendo la pena acudir al vertedero antes que reciclar”, ha subrayado la directora general de Cicloplast, quien ha admitido también que “la valoración energética de los residuos es todavía insuficiente en España”.

La solución pasa por cumplir las especificaciones técnicas de los productos, realizar campañas de mejora de la calidad de desechos -no tanto la cantidad como qué se tira a cada contenedor- y contar con el apoyo de las administraciones en proyectos de I+D+i.

Ejemplos de esta colaboración son los separadores de plástico del carril bici de Barcelona y la gestión de los plásticos de uso agrícola por la asociación Cicloagro de la Junta de Andalucía.

Pero el gran éxito es, según Martínez, la inclusión del plástico reciclado en carreteras y asfaltos modificados, ya que“hasta ahora no se había conseguido la estabilidad temporal suficiente para poder almacenarlo en vez de tener que elaborarlo ‘in situ’”, ha explicado.

Aunque es consciente de que “desde el punto de vista de la eco-eficiencia, es imposible llegar al 100 % de reciclado”, ha asegurado que es importante que las empresas del sector sigan promoviendo la formación en reciclaje para toda la sociedad.


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jueves, 18 de septiembre de 2014

En España se recuperaron 126.796 toneladas de aceite en 2013

Durante el año 2013, Sigaus, la entidad encargada de gestionar la recogida y tratamiento de los aceites industriales fuera de uso, recuperó un total de 126.796 toneladas de este residuo, lo que equivale a 513 toneladas diarias o, lo que es lo mismo, 57 camiones cisterna al día. Esta cifra supone el 47,21% de la cantidad total comercializada en el mercado nacional durante el pasado año por sus empresas adheridas, 268.589 toneladas, por lo que podemos decir que la entidad se hizo cargo de la totalidad de los residuos generados. Hay que tener en cuenta que, de media, un litro de aceite industrial produce 0,4 litros de aceite usado tras su consumo.

Siguiendo las instrucciones de las normativas medioambientales, Sigaus valorizó la totalidad del aceite recuperado y destinó 80.163 toneladas de residuo a procesos de regeneración. Gracias a este tratamiento, durante el año 2013 fue posible la producción de 53.388 toneladas de bases regeneradas válidas para la formulación de nuevos aceites industriales. Esto supone un importante ahorro en materias primas y una llamativa reducción de las emisiones de gases contaminantes: se estima que cada tonelada de aceite regenerado evita la emisión de tres toneladas de CO2 a la atmósfera. En cifras totales hablamos de 240.488 toneladas de CO2 en sólo un año.

Las 46.634 toneladas recuperadas restantes fueron destinadas a la valoración energética, segundo tratamiento viable con el que también es posible aprovechar este residuo. Una vez eliminados los metales y otras sustancias contaminantes, estos aceites se pueden emplear como combustible en aplicaciones industriales como cementeras, centrales térmicas, papeleras, yeseras, fábricas de cerámica, etc. Con un litro de aceite usado procesado como fuel óleo se obtienen 10,84 kWh, por lo que la cantidad procesada serviría para abastecer a 138.000 hogares españoles de tipo medio durante un año.



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Océano Pacífico: el basurero mas grande del mundo 

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Los plásticos que utilizamos y desechamos continuamente no contaminan sólo la superficie de la Tierra, sino también el mar. En el medio del Océano Pacífico, entre Hawaii y Estados Unidos continental, se encuentra el “Vórtice del Plástico”, una acumulación de basura, más grande que Francia o España.
Un gigantesco basural sintético está creciendo a diario en el Océano Pacífico, justo frente a las costas continentales de EEUU y, exactamente, entre las coordenadas 135° a 155° longitud Oeste y 35° a 42° latitud Norte. Esta noticia oculta, es una de las historias periodísticas más censurada catalogada con el N° 12 en el último anuario del Proyecto Censurado de California, Censored.
El efecto sobre la vida marina está siendo muy negativo, es simplemente fatal, pero se extenderá e a toda la cadena alimenticia, llegando a los humanos. La solución: un cambio en nuestros hábitos de vida para evitar las cifras que publica Greenpeace. En nuestro planeta se producen cada año unas 100 millones de toneladas de plástico, de las que alrededor de un 10% terminan en el mar.
La gigantesca masa de basura que remolinea en medio del Océano Pacífico califica como la descarga de basura más grande del planeta, en una área de 1.694.000 kilómetros cuadrados. El Proyecto 5 Ciclos (5 Gyres Project) estima que al presente se han acumulado 143 mil millones de kilos de plástico en esa extension del Pacífico, que ha absorbido gran parte de la basura plástica de todo el mundo trasladada hasta allí por el movimiento de los cauces de agua de ríos y canales y las corrientes oceánicas.
La basura plástica termina a menudo en sistemas de agua que las corrientes finalmente conducen a los océanos, donde muchas especies confunden esos desperdicios sintéticos con “alimentos” y esto genera efectos calamitosos para la vida marina.
Las tortugas confunden las bolsas plásticas con las medusas y los pájaros engullen envases vacíos de comida humana. Los ingieren pero no pueden digerirlos, así que sus estómagos se llenan de plástico y sufren la muerte por hambre.
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Dada su localización, en el giro subtropical del Pacífico Norte, el acumulamiento continúo de basura está garantizado. Esta es una extensa zona del Pacífico donde el agua circula en el sentido de las agujas del reloj describiendo una espiral lenta. Allí los vientos son flojos y las corrientes tienden a forzar la materia que flota en el agua hacia la zona central de baja energía del remolino. Existen pocas islas donde pueda recogerse el material flotante, permaneciendo en el remolino, en cantidades estimadas en seis kilos de plásticos por cada kilo de plancton natural.
Este fenómeno no es muy conocido porque se produce en una parte del Pacífico apenas visitada, debido a que carece de vientos que atraigan a las embarcaciones de vela, no existe en ella una diversidad biológica que propicie la pesca, y no se encuentra en el paso de las principales líneas de navegación.
Sin embargo, esta basura está haciendo un daño irreparable a la vida marina de la zona. Los plásticos no son biodegradables (su degradación tarda entre 500 y 1.000 años) y, a medida que pasa el tiempo, lo único que les ocurre es que se dividen en piezas cada vez más pequeñas, pero que retienen la composición molecular original. El resultado es una enorme cantidad de “arena” de plástico que a muchas criaturas marinas les parece alimento. El problema es que el plástico no puede digerirse, por lo que pájaros y peces que lo consuman pueden morir de desnutrición con el estómago repleto de plásticos.
Y, aunque la cantidad de plástico que consuman no bloqueara el paso de alimentos, el caso es que los pequeños gránulos plásticos actúan además como esponjas para diversas toxinas, concentrando así productos químicos como el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano, compuesto organoclorado principal de los insecticidas) o el PCB (bifenelio policlorinado, materia química muy venenosa) a una tasa un millón de veces mayor del nivel normal.
Se produciría así un efecto en cadena que puede llegar hasta los humanos, al comer pescado contaminado sin saberlo, si el animal ha consumido plásticos en el océano. Los pájaros también se están viendo afectados, porque acuden al continente de basura en busca de alimentos, y lo mismo ocurre con las tortugas marinas, propensas a confundir las bolsas de plástico con medusas y se las comen. En total se han registrado 267 especies afectadas por estas equivocaciones.
Desgraciadamente, este problema parece insuperable dada la superficie del “continente”, cuyo tratamiento y limpieza sería de un coste colosal, de miles de milloes de dólares, según los especialistas. Y es que los plásticos y la basura de esta gran placa alcanzan ya más de 30 metros de profundidad.
Lo único que se puede hacer es intentar no aumentar el daño. Los excesos de nuestra forma de vida consumista son la causa de esta degradación del mar, por lo que sólo dejando de producir tantos productos de plástico y cambiando nuestros hábitos de consumo se podría al menos detener el aumento de la Gran Placa de Basura.
Un problema global.
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En la Tierra se producen cada año unas 100 millones de toneladas de plástico, de las que alrededor de un 10% terminan en el mar, advierte Greenpeace. Por otro lado, esta organización señala que esto mismo podría estar ocurriendo en otros lugares. Por ejemplo, en el mar de los Sargazos, un área del Atlántico de circulación lenta, también se han descubierto altas concentraciones de partículas de plástico presentes en el agua.
Y existe otro problema añadido, afirma Greenpeace: los plásticos flotantes crean una superficie idónea en la que pueden vivir los organismos. Estas plantas y animales pueden ser transportados en los plásticos hasta zonas alejadas de sus hábitats naturales. Estos “autoestopistas del océano” pueden así invadir nuevos hábitats y convertirse en especies invasoras.
Los plásticos que no flotan, al parecer alrededor de un 70% de los plásticos desechados, se hunden en el mar. Por esta razón, en el Mar del Norte, científicos holandeses han detectado alrededor de 110 piezas de basura por cada kilómetro cuadrado de fondo marino, una increíble cantidad de 600.000 toneladas sólo en esta zona, con el consecuente perjuicio para las especies marinas
Hasta el momento no existe una manera fácil de limpiar esta enorme acumulación de basura. Sin embargo, podemos evitar que empeore siguiendo una lista de 10 recomendaciones de la ONG Conservación del Océano, que cualquiera puede cumplir, atendiendo que en el concepto de vida menos es más. Por ejemplo, no comprar cosas que no se necesitan y elegir artículos que utilicen menor empaquetado. Otras acciones pueden consultarse en:www.oceanconservancy.org.
La ONG asegura que nadie es inocente en el aumento de la basura del Pacífico. Si alguien consume y desecha mercancías, es responsable de una cierta porción del plástico que termina en los mares, incluso si esa persona vive a cientos de kilómetros de la playa, pues se sabe de antaño que todos los ríos y canales conducen al mar. La basura que termina en una corriente de agua lejos del mar puede llegar a cualquier océano y, con la ayuda de las corrientes, se traslada hasta el gigantesco vertedero de basura del Pacífico.


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jueves, 11 de septiembre de 2014

Guía para separar la basura y reciclar en casa    

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Reciclar lo más que puedas es una forma de cuidar el ambiente y mostrar conciencia ecológica. Si eres una persona con conciencia ecológica, una de las actividades básicas que deberías promover en tu casa es el reciclaje de basura. Sus ventajas son muchas: reduce el desperdicio, permite ahorrar recursos naturales y energía, reduce la contaminación e, incluso, crea puestos de trabajo, pues las empresas recuperadoras emplean a más personas que los vertideros o incineradoras. No obstante, para que dicho reciclaje sea efectivo, debes seguir las sencillas recomendaciones que te explicamos a continuación.
Clasificar por tipo de productos
El primer paso consiste en clasificar y separar la basura, distinguiendo lo reciclable de lo que no lo es. Así, hay cuatro elementos tradicionalmente reutilizables: papel y cartón, plásticos, metales y vidrio. Existe un segundo grupo que requiere de cierto tratamiento especial, como los aceites, las baterías, los muebles, algunos productos químicos, los escombros, la ropa y los electrodomésticos inservibles.
Por último, está la basura propiamente dicha, constituida por los materiales orgánicos que se descomponen fácilmente, como los desechos de comida, que no se pueden reciclar.
Unos ejemplos prácticos
Es bueno tener presentes algunos casos típicos de qué productos en concreto se pueden reciclar. Así, por lo que respecta al papel y cartón, son reciclables los periódicos, las revistas, catálogos, papel corrugado, cajas de cartón (hay que desbaratarlas), bolsas de papel, sobres, etc.
No se reciclan las cajas que contenían alimentos congelados o de comida para llevar, ni las bolsas de papel con contenido interior de plástico, fotografías, servilletas usadas ni ningún recipiente de papel o cartón que contenga restos de alimentos.
En cuanto al plástico, puedes reciclar todo tipo de botellas, contenedores, materas y baldes. En todo caso, debes enjuagarlos previamente. No debes incluir las bolsas plásticas (pueden dañar las máquinas de las estaciones de reciclaje), las tapas de las botellas y recipientes, ni los recipientes que hayan contenido aceite de motor o sustancias tóxicas. También puedes seleccionar las latas de acero y aluminio (enjuagadas y con las tapas dentro sin aplastarlas), las bandejas y papel de aluminio.
El recipiente adecuado
Una vez seleccionados, procede a colocarlos en determinados contenedores. Aunque cada pais tiene una regulación propia, los elementos del primer grupo suelen verterse en un contenedor de color azul, salvo el vidrio, que se coloca en otro, casi siempre de color amarillo.
Respecto a los desechos reutilizables del segundo grupo, lo aconsejable es llevarlos a un centro de reciclaje, cuando la municipalidad no esté en capacidad de recogerlos (en estos casos, existen días concretos de recogida o teléfonos a los que hay que llamar)

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Proceso de reciclaje de vidrios

El vidrio es uno de los materiales que puede ser reciclado  tantas veces como se quiera, por lo que trae aparejado diferentes ventajas.
Entre las mismas, se destacan la reducción de la contaminación atmosférica, la reducción de la cantidad de residuos destinados avertederos y un importante ahorro de energía.
Para la fabricación de vidrio se necesitan arena, sosa y caliza. El vidrio puede reutilizarse varias veces, por lo cual las empresas encargadas los limpian mediante un proceso especial y los vuelven a utilizar (ejemplo, botellas de vidrio).
Después de reutilizarlas varias veces, se procede al reciclado del mismo. A partir de aquí, se separa al vidrio de componentes extraños, se tritura y se limpia.
Luego se utiliza como materia prima (calcín) en el proceso de fabricación de vidrio, mezclándolo con parte de los componentes antes mencionados (arena, sosa y caliza) para garantizar su calidad.
Se funden estos elementos a 1500° C y se obtiene una masa en estado líquido: la gota de vidrio. Esta gota se lleva al molde, que dará forma al nuevo envase.

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martes, 2 de septiembre de 2014

¿Conoces los símbolos del reciclaje según sea el tipo del envase?

¿Conoces los símbolos del reciclaje según sea el tipo del envase?

Innovador método de fotoexposición que acelera el reciclaje de plásticos

La técnica, publicada en la revista especializada Green and Sustainable Chemistry, consiste en someter a partículas de plástico a un breve destello de luz para despertar en el material una respuesta en forma de brillo fluorescente que después captan sensores fotoeléctricos.



Un equipo de investigadores de la Ludwig-Maximilians-Universitaet de Múnich(LMU) ha patentado un método de fotoexposición que simplificará y acelerará el proceso de clasificación de los distintos plásticos hasta "1,5 toneladas cada hora" de cara a su posterior reciclaje, según han informado.
La técnica, publicada en la revista especializada Green and Sustainable Chemistry, consiste en someter a partículas de plástico a un breve destello de luz para despertar en el material una respuesta en forma de brillo fluorescente que después captan sensores fotoeléctricos.
"Cuando son expuestos a la luz, los plásticos emiten a su vez una fluorescencia que va apagándose de forma muy distintiva y característica en cada tipo de polímero. Esto permite identificarlos de una forma rápida y automatizada y mejorar así el proceso de clasificación", señala el profesor del Departamento de Química del LMU Heinz Langhals.
En este sentido, añade que con este sistema los errores en las medidas quedan "prácticamente descartados" dado que para cada material, el tiempo que tarda la fluorescencia en disiparse es "siempre constante".
Langhals explica que si son clasificados y separados correctamente para mantener su pureza química, los polímeros constituyen un "instrumento interesante" de cara al reciclaje sostenible de materiales tecnológicos y cita el ejemplo de las botellas de tereftalato de polietileno (PET) que, según asegura, podrían ser convertidas en fibra sintética con la que fabricar impermeables, entre otros.
Por ello, subraya la "contribución significativa" que podría suponer esta técnica de clasificado automatizado para la protección del medio ambiente al resolver, mediante la química, el problema de la gestión y reutilización de los residuos que genera la actividad humana.



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¿Quién inventó el símbolo de reciclaje?


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En todo el mundo se le identifica, tiene más de 40 años y es considerado un clásico en el mundo del diseño gráfico.
El ícono del reciclaje fue creado por el estadounidense Gary Anderson en 1970, como parte de un concurso convocado por la Container Corporation of America, una empresa papelera con sede en Chicago, Estados Unidos.
La corporación lanzó un certamen como parte de las actividades que se organizaron durante el Día de la Tierra, el cual comenzó a celebrarse ese mismo año.
Anderson —originario de Honolulu, Hawai— tenía 23 años y acababa de graduarse de la carrera de arquitectura. Su diseño se inspiró en la Banda de Moebius, que es una superficie con una sola cara y un solo borde.
El símbolo, que nunca se patentó, ahora se utiliza en todo el mundo —con diferentes variaciones— para identificar los productos reciclables, así como para representar las tres “R” que impulsan los ecologistas: reducir, reutilizar y reciclar.

4 buenos consejos para mejorar tus prácticas de reciclaje

En 1988, la Asociación de la Industria de los Plásticos en Estados Unidos tomó como base esta imagen para crear un código que permite saber cuál es el material predominante en la fabricación de un producto y, por tanto, identificar qué tan difícil es su proceso de reciclado.
Este código utiliza una escala del uno al siete. El uno es para aquellos productos elaborados con polietileno tereftalato (PET) y que son los más fáciles de reciclar.
Los que se encuentran en el nivel siete son aquellos productos fabricados con materiales de plástico más complejos. El número que le corresponde a cada material se encuentra dentro del símbolo de reciclaje, las tres flechas creadas por Gary Anderson.

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