jueves, 17 de abril de 2014

Reducir, Reutilizar y Reciclar: como

hacerlo bien.

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Los consumidores ecológicos tienen que pensar primero en reducir, luego en reutilizar y después en reciclar.

Cada vez más consumidores reciclan y el medio ambiente lo agradece. Pero el reciclaje no es la única ni la más importante acción ecológica que pueden hacer. Las normativas europeas destacan aun más las prioridades ambientales: lo más importante es reducir el uso de recursos, después reutilizar los productos para darles una vida útil más larga y, una vez que el producto no se puede emplear más, reciclarlo de forma adecuada. Este artículo explica cómo hacer bien las tres erres del consumidor ecológico: reducir, reutilizar y reciclar.

1. Reducir

Reducir, es decir, hacer uso de la menor cantidad de recursos naturales posibles, es la acción más importante que los consumidores pueden hacer por el medio ambiente. El objetivo no es que no se consuma nada, sino hacerlo de forma sostenible. Los productos de usar y tirar o los que llevan un empaquetado excesivo son los primeros que se deben evitar. En nuestra vida cotidiana se puede reducir con distintas medidas beneficiosas de ahorro para el medio ambiente y el bolsillo:

Agua: no dejar grifos abiertos, arreglar los que goteen, instalar sistemas de ahorro o reducir el consumo de los productos que más agua necesitan para su creación (agua virtual) disminuirán el gasto de este recurso.

Alimentos: una tercera parte de los alimentos se pierden o desperdician según la ONU. Estudiar la lista de la compra u organizar en casa los alimentos para consumir todos puede ser muy útil para que no acaben en la basura.

Combustible: conducir de forma “ecológica” o utilizar el transporte público o la bicicleta son maneras de recortar el gasto en gasolina.

Energía: las medidas que se pueden hacer son muy variadas, como aislar bien la vivienda, no abusar de los sistemas de climatización, utilizar aparatos eficientes (bombillas de bajo consumo, electrodomésticos de clase A o superior), o anular los electrodomésticos con stand-by y, en general, cualquier sistema eléctrico que no se use.

Papel: para ello se pueden aprovechar las hojas por las dos caras, recibir las facturas en formato electrónico, compartir revistas y periódicos o utilizar papel reciclado.

2. Reutilizar

Darles a los productos la máxima vida útil posible. Con la reutilización, además de generar menos residuos y menos impacto ambiental, los consumidores ahorran dinero. A la hora de hacer la compra, se puede llevar un carro o bolsas reutilizables para evitar las de plástico de un solo uso (aunque estas también se pueden reutilizar si se sabe cómo), y en casa se pueden utilizar tarros, frascos o cajas para guardar todo tipo de productos, rellenar los cartuchos de tinta de la impresora, usar pilas recargables, actualizar el ordenador, etc. Estas son algunas de las formas de reutilizar más comunes, pero no las únicas:

Intercambiar productos usados: algo inútil para uno puede ser un tesoro para otro. Libros, ropa, discos, muebles, etc. se pueden intercambiar entre familiares y amigos, y no está de más pasearse por los mercados de segunda mano. En Internet hay iniciativas para el trueque de todo tipo de artículos, como la red Freecycle.

Reutilizar objetos usados y darles más valor: el conocido como “upcycling” transforma un objeto sin uso o destinado a ser un residuo en otro de igual o mayor utilidad y valor, como mobiliario o joyas, e incluso algunas iniciativas pagan a los consumidores que lleven sus productos viejos.

Reutilizar gafas usadas: diversas ONG y empresas colaboran para que las gafas viejas puedan servir en países en desarrollo.

Reciclar aparatos electrónicos: varias páginas web proponen un sistema que recoge en nuestra casa los aparatos electrónicos en buen estado pero que ya no se usan, da un dinero por ellos y los reutiliza para personas con menos recursos.

Reutilizar aguas grises: el agua usada en la cocina, la colada, el cuarto de baño, lavabos, fregaderos, regaderas, etc. se puede aprovechar de nuevo gracias a varios sistemas.

3. Reciclar

Tras consumir de forma sostenible los productos y darles la mayor vida útil posible, es el turno de aprovechar sus materiales para volver a hacer otros productos. Los beneficios para el medio ambiente de reciclar son tan considerables que el esfuerzo merece la pena. Para ello, hay diversos contenedores que hay que conocer. En el amarillo los envases de plástico y metal, en el azul el papel y cartón, y en el verde el vidrio. Para evitar errores en el reciclaje conviene saber los diferentes tipos de residuos y dónde se deben reciclar. Además de los tres contenedores más típicos, hay también otros para pilas, bombillas o el aceite usado.

Por su parte, el compostaje es un tipo de reciclaje que aprovecha la materia orgánica de los residuos para enriquecer plantas y cosechas o luchar contra la contaminación. Los consumidores pueden usar sus propias compostadoras en el hogar, o compostar gracias a los contenedores públicos que algunas ciudades han ubicado junto al resto de contenedores “clásicos”.
En cuanto a los residuos urbanos peligrosos o de gran volumen (pequeños electrodomésticos, ropa, aceite, teléfonos y ordenadores, baterías, etc.), no deben abandonarse en la calle y mucho menos en plena naturaleza.


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Consorcio del Reciclaje S.L.
¿QUE SE HACE CON LOS RESIDUOS QUE TIRAMOS AL CONTENEDOR?


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Consorcio del Reciclaje S.L.

miércoles, 16 de abril de 2014

Medio Ambiente anuncia la revisión del Plan Nacional Integrado de Residuos

El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha anunciado que su Departamento está revisando el Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015, con el objetivo, entre otros, de adaptar la normativa específica de residuos de envases a la vigente Ley de Residuos y Suelos Contaminados de 2011.

El ministro confía en que la revisión de este Plan, junto con el Programa Estatal de Prevención de Residuos y los correspondientes planes y programas de las distintas administraciones, “permitan a España avanzar en este ámbito de la economía circular y sostenible que es, además, fuente de riqueza y empleo”.

Arias Cañete ha participado hoy en la inauguración de una jornada sobre recuperación de envases, en el marco del X Aniversario de la Asociación de Plantas de Recuperación y Selección de Envases de Residuos Municipales (ASPLARSEM).

PREVENCIÓN, RECICLADO Y VALORIZACIÓN

En su intervención, Arias Cañete se ha referido al reto expresado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente de la ONU, hace ya más de 25 años, de “construir una economía sostenible, capaz de satisfacer las necesidades de la presente generación sin comprometer las posibilidades de las futuras”.

Para el ministro, este reto está vinculado a un cambio estructural de nuestro modelo de desarrollo. “Precisamente, esta es la senda donde se sitúa la apuesta de la Unión Europea mediante la Estrategia 2020 y su Hoja de Ruta”, ha subrayado el ministro, quien ha indicado que estas iniciativas dan continuidad a las políticas de prevención, reciclado y valorización de los materiales contenidos en los envases, que impulsa la UE desde 1994 y que, en la actualidad, se integran en la Directiva Marco de Residuos.

En este contexto, Arias Cañete ha señalado que la prevención “es el objetivo prioritario”, ya que disminuye las emisiones de CO2 y permite reducir los vertederos, además de favorecer el ahorro en el consumo de materias primas y la reducción de los costes de gestión de los residuos. Además, propicia nuevas oportunidades de negocio en el campo del eco-diseño, la reutilización y la reparación.

Para impulsar estos beneficios, el ministro ha recordado que España aprobó, a finales del año pasado, el Programa Estatal de Prevención de Residuos 2014-2020, que se completará con las medidas que establezcan las Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

Por otra parte, el ministro ha recalcado que, según estima la Agencia Europea del Medio Ambiente, “el reciclaje de residuos crea más empleos e ingresos económicos que la incineración y el vertido de los mismos”. Por lo que se refiere a España, más de la cuarta parte del empleo verde tradicional se concentra en la gestión de residuos.

Por ello, Arias Cañete ha apuntado cómo la Directiva Marco de Residuos de 2008 fija el objetivo de alcanzar el reciclado del 50% de los residuos domésticos y similares para el año 2020. En este sentido, “España recicló en 2011 cerca de un 30%, por lo que tenemos que tomar medidas que permitan aumentar los 20 puntos necesarios para alcanzar dicho objetivo”, ha recalcado.

No obstante, el ministro ha asegurado que España cumple los requisitos cuantitativos fijados por la Directiva de envases y residuos de envases, para cada uno de los tipos. De esta forma, se estima que las 93 plantas de clasificación existentes en 2011 procesaron 654.000 toneladas de residuos, recuperando el 64% de materiales para su reciclado. En concreto, “estamos reciclando el 66,6% del vidrio; el 76,6% del papel; el 75,2%, del metal; el 53,2% de la madera y el 32,4% del plástico”.

Arias Cañete ha animado a seguir trabajando para mejorar estos porcentajes. Para tener éxito en esta tarea, el ministro considera imprescindible la aportación de los hogares españoles en cada decisión de compra y en cada acto de clasificación y depósito en el contenedor o punto limpio adecuado. Para el ministro “el mejor incentivo para cambiar nuestras conductas es ser conscientes de que, con ello, contribuimos a mejorar nuestro bienestar"


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martes, 15 de abril de 2014

En 2013 se reciclaron 4,252 millones de toneladas de papel recuperado
El correcto tratamiento que los gestores de residuos dieron a estos residuos evitó la emisión a la atmósfera de 3.825.900 toneladas equivalentes de CO2.

A pesar de la caída del consumo causada por la crisis, en 2013 los españoles reciclaron 4,252 millones de toneladas de residuos de papel y cartón, es decir, 91 kilogramos por español al año.

En el año 2013, la tasa de reciclaje de papel recuperado en España alcanzó el 84,5%* situándose, un año más, muy por encima de la media europea cercana al 72%. Sin embargo, con la crisis, la generación de residuos sigue disminuyendo y las empresas españolas especializadas en la gestión de residuos de papel y cartón reciclaron, para su posterior reintegración en el sistema como materia prima, 4,252 millones de toneladas* de residuos de papel y cartón, un 6,6% menos que el año anterior.

El correcto tratamiento que los gestores de residuos dieron a estos residuos evitó la emisión a la atmósfera de 3.825.900 toneladas equivalentes de CO2, lo que equivale a 58.275 viajes a la luna. No hay que olvidar que el reciclado reduce el porcentaje de residuos que se envían a vertedero, disminuyendo los gases de efecto invernadero y ahorrando valiosos recursos al utilizar materiales reciclados en vez de materias primas.

De los 4,251 millones de toneladas recuperadas en nuestro país en el año 2013, 3,850 millones de toneladas, es decir, el 84% de los residuos de papel y cartón recogidos y tratados en España, tuvieron como destino final la industria papelera española. Así, aproximadamente el 16% de la producción española se destinó a otros mercados. Un 5%, 207 mil toneladas, al mercado europeo y un 10,7%, 445 mil toneladas, al mercado asiático, que experimentó un decrecimiento de 53 mil toneladas con respecto al año 2012.

Las importaciones de papel recuperado aumentaron un 26% respecto al año anterior, alcanzando 1,545 millones de toneladas, 318 mil toneladas más que en 2012. El 99% de estas importaciones, 1,528 millones de toneladas, provinieron directamente de Europa, un 25% más que en 2012. Las exportaciones disminuyeron un 6%, situándose en 666 mil toneladas, 44 mil toneladas menos que el año anterior.

Estas cifras demuestran, una vez más, la consolidación, año tras año, del sector de la recuperación de residuos de papel y cartón como un claro ejemplo de la industria que regirá el nuevo modelo económico sostenible. Una industria que crece gracias a su apuesta por la tecnología, la innovación y la formación; abierta a nuevos mercados de productos y materias primas sostenibles y cada vez más comprometida con la sociedad y el medio ambiente.


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Consorcio del Reciclaje S.L.

Contra el cambio climático: modelo de economía circular. Los residuos son recursos valiosos para otro producto.

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jueves, 10 de abril de 2014

PORQUÉ DEBEMOS RECICLAR EL PAPEL

El papel es uno de los materiales que llevamos más tiempo separando en nuestras casas y reciclando. Hoy hablamos de ello porque es importante recordar qué tipo de papeles se debe tirar al contenedor para su reciclaje y cuáles no. Además, recorreremos el proceso que sigue el papel una vez llegado al contenedor en su tratamiento hasta su vuelta al mercado. Sigue leyendo y descúbrelo.
El papel es un material que está hecho de celulosa, una fibra vegetal que da estructura a las plantas. Este material ha sido utilizado por el ser humano durante miles de años y ha evolucionado muchísimo con el paso del tiempo.
En la actualidad, el papel se obtiene de la madera, materia prima vegetal que contiene un 50% de celulosa. Esta madera, que suele ser de pino o de eucalipto,  se tritura y se mezcla con agua. Para fabricar un kilo de papel se necesitan unos cien litros de agua.
La pasta que se obtiene es tratada con numerosos compuestos químicos que dan resistencia, flexibilidad, rigidez, grosor, opacidad, transparencia, permeabilidad, blancura...y otras cualidades diversas según el tipo de papel que se quiere fabricar.
Existen numerosos tipos diferentes de papel, pero no todos ellos son reciclables. En principio podemos echar al contenedor azul desechos de papel y cartón tales como revistas, periódicos, material de oficina, cajas de embalaje, etc.
No debemos utilizar este contenedor para deshacernos del papel de cocina o pañuelos de papel usado, papel de aluminio o papeles completamente tintados. Además, recuerda que los bricks, aunque externamente estén forrados de papel, son envases que deben tirarse al contenedor amarillo. Actualmente se puede reciclar el papel de cualquier tipo, sin embargo, los papeles encerados, plastificados o muy tintados, son difíciles de tratar y el coste de su procesado no es viable.
El reciclaje de papel es muy importante ya que es un material muy utilizado diariamente en todo el planeta, y el reciclado del mismo ahorra más de un 25% de la energía que se utiliza en el proceso de fabricación a partir de la materia prima.
Una vez tiramos el papel al contenedor, es recogido por la empresa competente y se tritura, creando una pasta de papel. El papel no es un material que se pueda reutilizar para siempre como podía ser el vidrio.
En este caso, cada vez que se tritura, las fibras se hacen más pequeñas, pierden calidad y no pueden ser reutilizadas a no ser que se combinen con nuevas fibras.

La pulpa producida se separa según su calidad. La de menor calidad se utiliza para crear nuevas cajas de cartón. A la pulpa de mejor calidad se le realiza un tratamiento químico que ayuda a eliminar las impurezas con el proceso de tamizado y algunas tintas con el proceso de limpieza y destintado. A continuación, la pulpa limpia se refina y se blanquea para que pueda ser reutilizada nuevamente para fabricar papel para impresión y escritura. En ocasiones, la pulpa reciclada se mezcla con pulpa nueva, para elaborar papel de mejor calidad.

La industria del papel produce un gran impacto en el medio ambiente, un tercio de los árboles que se talan a diario en el mundo se utilizan para fabricar papel. El reciclaje de papel reduce considerablemente el impacto en los bosques ya que el reciclaje de 1 Tonelada de papel supone ahorrar 2 Toneladas de madera.
 Actualmente, la mayoría de la industria papelera es consciente del daño ambiental de su producción y existen programas de reforestación y ciertas medidas que aseguran las buenas prácticas forestales. No obstante no siempre es así. Si quieres comprar papel de empresas que realmente cuidan su impacto en la naturaleza busca el sello del Ángel azul o de FSC en el envoltorio.
Estamos acostumbrados a reciclar el papel, pero también podemos reutilizarlo. Muchas veces tiramos al contenedor papeles apenas usados que, en ciertas ocasiones, podríamos seguir utilizando. Sobre todo, los envases y embalajes de cartón quedan completamente nuevos cuando recibimos un paquete en nuestras casas. En la mayoría de los casos se podría incentivar un modo de retornar estos embalajes a los fabricantes para reducir la cantidad que llega directamente al contenedor sin sopesar su reutilización.
Por supuesto, también es importante que los ciudadanos seamos conscientes y compremos productos mínimamente envueltos, cuyo envoltorio no vaya a ser tirado a la basura nada más llegar a casa. 



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